Ganas
Cuando hacen esas locas ganas de alguien, los miedos se disipan; solo abunda el deseo de repletar ese espacio vacío entre mis brazos con aquél aroma varonil que desprende dulzura.
Repleto mi corazón de ansias, palpitante ante la posibilidad.
Sólo existe el anhelo de caricias, de curvaturas corpóreas que calzan con el unísono paso del aire al exhalar. Sólo existe la perturbación de la superficie de un cuerpo ante el roce indiscreto de sus dedos trazando líneas. Líneas curvas, recorridas en paralelo y establecidas perpendicularmente.
¡Qué más da!
Y si esta revolución de sensaciones y percepciones posee temporalidad limitada no me importa.
Restringir al alma restringiendo al cuerpo limita las posibilidades de percibir y padecer, de experimentar y advertir que soy completamente mía, que es suyo, que somos nuestros. Temporalmente, Indefinidamente.

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