Léeme
Si quieres leerme, ven: Léeme los labios.
He escrito sentimientos en mis ojos, y mis piernas se mueven al compás de las comas y los puntos seguidos.
Las anécdotas que escondo en las caderas no serán descubiertas sino me miras completamente, sólo así podrás quizás leerlas.
Mi pulso cardíaco tal vez te dé alguna señal, pero no confíes ciegamente en él, si no lees mi respiración mientras lo sientes, te podrías perder.
No me mal interpretes, tan confusa no soy.
Escondí unas cuantas exclamaciones en mis manos, ven: Tómalas.
Los silencios se resguardan en mi pecho, se transportan a mi mente y se toman un té con la paciencia dentro de mi corazón. No los ignores: son necesarios para encontrar el sentido.
Las interrogaciones, preguntas y dudas están solo en la cabeza, aunque tampoco es tan fácil llegar: Están encerradas, por si ganas les dan de atacar algún sentimiento y dejarlo melancólico e irremediable.
En mis pies cada lugar, en mi nariz los paréntesis que no te digo.
En mis muslos los recuerdos, desgarradores todos, de tu piel y tus brazos.
Y cuando leerme parecía tan fácil, las cosas empezaron a enredarse.
Pero desenrédate: entiéndeme y ama, las partes y el todo.


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