Enajenación mental

En esta privación mental un sueño revuelto se convierte en pesadilla, las palabras se transforman en versos y las miradas se tornan distintas. 
Imágenes mutan, cavidades se expanden y caricias repercuten como vibraciones serpenteantes en el último milímetro de piel que advirtieron tus manos. 
Fenómenos psicosomáticos, cosquillas, risas descontroladas y silencios generan un vorágine repetitivo, indestructible.
Las ondas reproducen tu voz en un paisaje reiterativo, un cuadro repleto de colores concéntricos, de tierra húmeda donde abstraerme.
Encuentro mi asilo en este antro de cordura.
 

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