Soy
Soy anfibia: Una mezcla extraña entre lo que soy, lo que debiese y lo que no.
Hay quienes me describen como un ser exótico, mientras otros me ignoran y siguen de largo.
Vivo en aguas mansas cuando ello me place, y si no, camino por tierra firme de forma elegante, distinguida.
Acaricio mis heridas, las conozco y las descubro, me ayudan a crecer y las acepto con amor; y a causa de ello más de alguna vez me han tildado de extraña. Soy curiosa, y mis ansias de descubrimiento se presentan como rayos, despampanantes y desequilibrantes para quien no entiende ese gusano que se menea en mi panza cuando me propongo algo nuevo. Pero también suelo ser convencional y ordenada, las líneas en perfecto paralelo, los números en orden cronológico, los títulos en alfabético, aunque a veces varío y simplemente genero un orden que se adapta a mi placer.
Soy la misma, muy distinta o levemente modificada versión de la yo que conociste. Pero, ¿A quién le importa eso? Soy, vivo, existo y sonrío; y ¡nada puede hacerme más dichosa que eso!

Mi bienquerida, decir: quién es usted, una mujer en permanente cambio; no es la de ayer, no es la de hoy y probable será la de mañana... Cuando las heridas la han vacunado contra la frivolidad, es, justamente, esa medicación la que la hace ser cada vez más humana. Cualquier tiempo pasado fue peor, a condición de que se enseñen las cartas, esto quiere decir, agradecida de lo que ha sido, porque ello la llevó al hoy, y con certeza, a mucho más; la lupa del pensamiento siempre va en camino paralelo a su auto-descubrimiento interior, y eso, hoy... No tiene precio.
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